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FIESTA DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD

PAPA FRANCISCO: "Hoy es el domingo de la Santísima Trinidad. La luz del tiempo pascual y de Pentecostés renueva cada año en nosotros la alegría y el estupor de la fe: reconocemos que Dios no es una cosa vaga, nuestro Dios no es un Dios "spray", es concreto, no es un abstracto, sino que tiene un nombre: "Dios es amor". No es um amor sentimental, emotivo, sino el amor del Padre que está en el origen de cada vida, el amor del Hijo que muere en la cruz y resucita, el amor del Espíritu que renueva al hombre y el mundo. Pensar en que Dios es amor nos hace mucho bien, porque nos enseña a amar. a darnos a los demás como Jesús se dio a nosotros. Dios ha caminado con su pueblo en la historia del pueblo de Israel y Jesús ha caminado siempre con nosotros y nos ha prometido el Espíritu Santo que es fuego, que nos enseña todo lo que no sabemos, que dentro de nosotros nos guía, nos da buenas ideasy buenas inspiraciones. Hoy alabamos y le damos gracias porque es Amor, y porque nos llama a entrar en el abrazo de su comunión, que es la vida eterna".

EVANGELIO DEL DÍA

Según San Juan 16,12-15

Dijo Jesús a sus discípulos: "Muchas cosas me quedan por deciros, pero no podéis cargar con ellas por ahora: cuando venga él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad plena. Pues lo que hable no será suyo: hablará de lo que oye e os comunicará lo que está por venir. Él me glorificará, porque recibirá de mí lo que os irá comunicando. Todo lo que tiene el Padre es mío. Por eso os he dicho que tomará de lo mío y os anunciará".

Palrabra del Señor.

 

"SANTÍSIMA TRINIDAD, PADRE, HIJO Y ESPÍRITU SANTO: yo os adoro profundamente. Quiero vivir siempre consiente de que los Tres, por vuestra Misericordia infinita, habéis venido a mí y habéis hecho morada en mi vida. ¡Que jamás os pierda por el pecado! ¡Que viva cada día pendiente de vuestra presencia, con adoración perpertua en espíritu y en verdad!"

 

 

 

SOLENIDAD DE PENTECOSTÉS

PAPA FRANCISCO: "Yo le pediré al Padre que os dé otro defensor, que esté siempre con vosotros" (Jn 14,16). El primer Paráclito es el mismo Jesús; el "otro" es el Espíritu Santo. La misión del Espíritu Santo consiste en generar armonía - Él mismo es armonía - y obrar la paz en situaciones diversasy entre individuos diferentes. En segundo lugar, el Espíritu Santo unge. Ha ungido interiormente a Jesús, y unge a los discípulos, para que tengan los mismo sentimentos de Jesús y puedan así asumir en su vida las actitudes que favoracen la paz y la dcomunión. Con la unción del Espíritu, la santidad de Jesucristo se imprime en nuestra humanidad y nos hace capaces de amar a los hermanos con el mismo amor con que Dios nos ama. Y, finalmente, el Espíritu envía. Jesus es el Enviado, lleno del Espíritu del Padre. Ungidos por el mismo Espíritu, también nosotros somos enviados como mensajeros y testigos de paz. ¡Cuanta necesidad tiene el mundo de nosotros como mensajeros de paz, como testigos de paz!

EVANGELIO DEL DÍA

Según San Juan 14,15-16.23b-26

Dijo Jesús a sus discípulos: "Si me amaáis, guardaréis mis mandamientos. Yo le pediré al Padre que os dé otro defensor, que esté siempre con vosotros. El que me ama guardará mi palabra, y mi Padre lo amará y vendremos a él y haremos morada en él. El que no me ama no guardará mís palabras. Y la palabra que estáis oyendo no es mía, sino del Padre que me envió. Os he hablado de esto ahora que estoy a vuestro lado, pero el Defensor, el Espírito Santo, que enviará el Padre en mi nombre, será quien os lo enseñe todo y os vaya recordando todo lo que os he dicho".

Palabra del Señor

 

"SEÑOR Y DADOR DE VIDA, ESPÍRITU SANTO: vem a mi vida, te necesito para tener los mismos sentimentos de Cristo; para que su Palabra sea sea siempre la norma de mi vida; para que la Paz, que el mundo no puede dar y es uno de tus frutos, inunde mi vida; para que triunfes tú en mí contra el eterno enemigo que intenta engañarme. Te canto con tu Iglesia en esta fiesta: Ven, dulce huéspede del alma,/ descanso de nuestro esfuerzo,/ tregua en el duro trabajo,/ brisa en las horas de fuego,/ gozo que enjuga las lágrimas/ y reconforta los duelos!"

 

 

SOLENIDAD DE LA ASCENSIÓN DEL SEÑOR

PAPA FRANCISCO: "Con la AScension, el Hijo de Dios llevó junto al Padre nuestra humanidad que Él asumió y quiere atraer a todos hacia sí, llamar a todo el mundo para que sea acogido entre los brazos abiertos de Dios, para que, al final de la historia, toda la realidad sea entregada al Padre. Debemos tener claro, en nuestra vida cristiana, que entrar en la gloria de Dios exige la fidelidad cotidiana a su voluntad, también cuando requiere sacrificio, requiere a veces cambiar nuestros programas."

EVANGELIO DEL DÍA

Según San Lucas 24,46-53

Dijo Jesús a sus discípulos: "Así estaba escrrito: el Mesias padecerá, resucitará de entre los muertos al tercer día y en su nombre se predicará la conversión y el perdon de los pecados a todos los pueblos, comenzando por Jerusalén. Y vosotros sois testigos de esto. Yo os enviaré lo que mi Padre ha prometido; vosotros quedaos en la ciudad, hasta que os revistáis de la fuerza de lo alto. Y mientras los bendicía, se separó de ellos (subiendo hacia el cielo). Ellos se volvieron a Jerusalén con gran algería; y estaban siempre en el templo bendiciendo a Dios.

Palabra del Señor

 

"JESUCRISTO, dejas para decirlo a la hora de partir tu mejor síntesis de tu paso por este mundo. Tu pasión u muerte, después de una vida entregada al Reino. Tu resurrección al tercer día, con la victoria sobre el pecado y la muerte. el anuncio del kerigma para la conversión de los pecadores de toa la humanidad. La promesa del Espíritu Santo, la fuerza de lo alto prometida por el Padre. ¡Has cumplido a la perfección el programa que te propuso el Padre! Aprendo de ti la obediencia. Espero de ti la Misericordia y la fuerza de lo alto. Sé que te vas prepararmeun lugar. Gracias, gracias, gracias."

 

 

V DOMINGO DE PASCUA

 

 

PAPA FRANCISCO: "Podemos hablar de esperanza de Dios: nuestro Padre nos espera siempre, no sólo nos deja la puerta abierta, sino que nos espera. Él está implicado en este esperar a los hijos. Y este Padre no se cansa ni siquiera de amar al otro hijo que, incluso permaneciendo siempre en casa con él, no es partícipe, sin embargo, de su misericordia, de su compasión. Dios no está solamente en el origen del amor, sino que en Jesucristo no llama a imitar su modo mismo de amar. "Como yo os he amado, amaos también unos a otros" (Jn 13,34). En la medida en que los cristianos viven este amor, se convierten en el mundo en discípulos creíbles de Cristo. El amor no puede soportar el hecho de permanecer encerrado en sí mismo. Por su misma naturaleza es abierto, se difunde y es fecundo, genera simpre nuevo amor."

EVANGELIO DEL DOMINGO

Según san Juan 13, 31-33a.34-35

Cuando salió Judas del cenáculo, dijo Jesús: "Ahora es glorificado el Hijo del Hombre y Dios es glorificado en él". (Si Dios es glorificado en él, también Dios lo glorificará en sí mismo: pronto lo glorificará). "Hijos míos, me queda poco de estar con vosotros. Os doy un mandamiento nuevo: que os améis unos a otros como yo os he amado. La señal por la que conocerán que sois discípulos míos será que os amáis unos a otros".

Palabra del Señor

 

"SEÑOR, cuando en esa noche santa "nos amaste hasta el extremo", aunque fuiste vendido por Judas y todos te abandonarán, nos das tu mandamiento nuevo: el amor fraterno en la medida de la Cruz, amando como tú perdonaste y amaste a tus asesinos. Si era difícil amar al otro como me amo a mí mismo, me es absolutamente imposible amar a los demás con tu amor heroico de la cruz. A no ser que abra mi corazón a tu Espíritu, y cambie mi corazón de piedra por un de carne. con misericordia, manso y humilde como el tuyo."

 

IV DOMINGO DE PASCUA

PAPA FRANCISCO: “El cuarto domingo del tiempo de Pascua se caracterxa por el evangelio del Buen Pastor, que se lee cada año. El pasaje de hoy refiere estas palabras de Jesús: “Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco, y ellas me siguen, y yo les doy la vida eterna; no perecerán para siempre, y nadie las arrebatará de mi mano. Mi Padre, lo que me ha dado, es mayor que todo, y nadie puede arrebatarlas de la mano de mi Padre. Yo y el Padre somos uno"(Jn 10,27-30). Es estos cuatro versículos está todo el mensaje de Jesús, está el núcleo central de su evangelio: Él nos llama a participar en su relación com el Padre, y esta es la vida eterna. Jesus quiere entrabla con sus amigos un relación que sea el reflejo de la relación que Él mismo tiene con el Padre: Una relación una relación de pertencia recíproca en la confianza plena, en la íntima comunión. Si yo me siento atrído por Jesús, si su voz templa mi corazón, es gracias a Dios Padre, que ha puesto dentro de mí el deseo del amor, de la verdad, de la vida, de la belleza y Jesús es todo esto en pelnitud. Esto nos ayuda a comprender el misterio de la vocación, especialmente las llamadas a una especial consagración. A veces Jesús llama, nos invita a seguirle, pero tal vez sucede que no nos damos cuenta de que es Él.”

 EVANGELIO DEL DOMINGO

según san Juan (10,27-30)

En aquel tiempo, dijo Jesús: “Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco, y ellas me siguen, y yo les doy la vida eterna; no perecerán para siempre, y nadie las arrebatará de mi mano. Mi el Padre, que me las ha dado, supera a todos, y nadie puede arrebatarlas de la mano del Padre. Yo y el Padre somos uno”.

Palabra del Señor


"JESUCRISTO, hablas de rebaño y de ovejas, pero no eres pastor de manadas, sino de cada oveja en particular. Me quieres personalmente y escucho tu voz que me da plena seguridad, porque estoy en tus manos llenas de Misericordia." 

 

 

 

III DOMINGO DE PASCUA

 

“Quisiera detenerme en los Hechos e los Apóstoles que se lee en la Liturgia de este tercer Domingo de Pascua. Los sumos sacerdotes y los jefes de la ciudad hicieron encarcelar a los Apóstoles, ordenándoles que no enseñaran más en su nombre. Pero Pedro y los otros Once respondieron: “hay que obedecer a Dios antes que a los hombres. El Dios de nuestros padres resucitó  a Jesús…”. Entonces hicieron flagelar a los Apóstoles y les ordenaron  nuevamente que no hablaran más en el nombre de Jesús. Y ellos se marcharan, “contestos de haber merecido aquél ultraje por el nombre de Jesús”. ¿De dónde les venía la alegría y la valentía del anuncio. A pesar de los obstáculos y las violencias? Cuando una persona conoce verdaderamente a Jesucristo y cree en Él, experimenta su presencia en la vida y la fuerza de su Resurrección, y no puede dejar de comunicar esta experiencia. Y si esta persona encuentra incomprensiones o adversidades, se comporta como Jesús en su Pasión: responde con el amor e la fuerza de la verdad.”

  

EVANGELIO DEL DOMINGO 

según san Juan 21,3-19

Jesús se apareció otra vez a los discípulos a orillas del mar de Tiberíades. Sucedió así:
estaban juntos Simón Pedro, Tomás, llamado el Mellizo, Natanael, el de Caná de Galilea, los hijos de Zebedeo y otros dos discípulos.
Simón Pedro les dijo: "Voy a pescar". Ellos le respondieron: "Vamos también nosotros". Salieron y subieron a la barca. Pero esa noche no pescaron nada.
Al amanecer, Jesús estaba en la orilla, aunque los discípulos no sabían que era él.

Jesús les dijo: "Muchachos, ¿tienen algo para comer?". Ellos respondieron: "No".
El les dijo: "Tiren la red a la derecha de la barca y encontrarán". Ellos la tiraron y se llenó tanto de peces que no podían arrastrarla.
El discípulo al que Jesús amaba dijo a Pedro: "¡Es el Señor!". Cuando Simón Pedro oyó que era el Señor, se ciñó la túnica, que era lo único que llevaba puesto, y se tiró al agua.
Los otros discípulos fueron en la barca, arrastrando la red con los peces, porque estaban sólo a unos cien metros de la orilla.
Al bajar a tierra vieron que había fuego preparado, un pescado sobre las brasas y pan.
Jesús les dijo: "Traigan algunos de los pescados que acaban de sacar".
Simón Pedro subió a la barca y sacó la red a tierra, llena de peces grandes: eran ciento cincuenta y tres y, a pesar de ser tantos, la red no se rompió.
Jesús les dijo: "Vengan a comer". Ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle: "¿Quién eres", porque sabían que era el Señor.
Jesús se acercó, tomó el pan y se lo dio, e hizo lo mismo con el pescado.

Esta fue la tercera vez que Jesús resucitado se apareció a sus discípulos.
Después de comer, Jesús dijo a Simón Pedro: "Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que estos?". El le respondió: "Sí, Señor, tú sabes que te quiero". Jesús le dijo: "Apacienta mis corderos".
Le volvió a decir por segunda vez: "Simón, hijo de Juan, ¿me amas?". El le respondió: "Sí, Señor, sabes que te quiero". Jesús le dijo: "Apacienta mis ovejas".
Le preguntó por tercera vez: "Simón, hijo de Juan, ¿me quieres?". Pedro se entristeció de que por tercera vez le preguntara si lo quería, y le dijo: "Señor, tú lo sabes todo; sabes que te quiero". Jesús le dijo: "Apacienta mis ovejas.
Te aseguro que cuando eras joven, tú mismo te vestías e ibas a donde querías. Pero cuando seas viejo, extenderás tus brazos, y otro te atará y te llevará a donde no quieras".
De esta manera, indicaba con qué muerte Pedro debía glorificar a Dios. Y después de hablar así, le dijo: "Sígueme".

Palabra del Señor

 

“JESUCRISTO, Pedro te negó tres veces, yo miles de veces creo en tu Misericordia, y te digo: Señor, tú sabes que te quiero, y quiero amarte sobre todas las cosas. Todo es posible al que tiene fe.”

 

 

 

 


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