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Nuestros Estatutos-Constituciones no expresan lo que somos, sino lo que queremos llegar a ser. Son una meta, no un punto de partida. Por tanto, necesariamente habrá un déficit, un trayecto por recorrer, un sí pero todavía no. Y esto no nos debe desalentar, sino, por el contrario, impulsarnos a la lucha, a renovar ilusiones. Pensar que hemos llegado, suele conducir a la instalación, es decir, al inmovilismo. O lo que es peor, a un movimiento aparente, descompasado. Hay una serie de presupuestos que es conveniente tener muy claros.

Un carisma, y en concreto el carisma del P. Zegrí, no es privativo de ningún sexo, ni masculino, ni femenino. Accidentalmente, por razones puramente histórico-sociales, habrá brotado en uno de los dos. Luego, en la mayoría de los casos, se ha trasvasado al otro, se ha compartido.
Por tanto, los Hermanos Mercedarios de la Caridad, en sentido estricto, no somos ni pretendemos ser una nueva fundación, sino una adaptación del carisma a los varones y una actualización a las necesidades del siglo XXI.
Esto quiere decir que nuestro fundador es el P. Juan Zegrí, puesto que queremos ser fieles a su carisma y a la espiritualidad de la Congregación que fundó. La rama femenina es, pues, nuestra hermana mayor. De ella recibimos su espiritualidad y la experiencia de la historia.
La causa de esta adaptación procede de la misma realidad social. La actividad de las Hermanas entre jóvenes estaba antiguamente circunscrita a chicas. Actualmente nuestros centros son mixtos y esta proximidad ha provocado en varones el deseo de vivir la misma consagración, el mismo carisma.
El querer desviarlo a Congregaciones afines pone en entredicho el reconocimiento de un carisma específico. Al no existir la rama masculina, era bastante lógico, como solución alternativa. Pero esta misma necesidad ha obligado a plantearse la conveniencia de iniciar este proceso.
Ante la inquietud de muchos jóvenes, algunos de los cuales se han insertado en otros institutos, hemos leído nuestras vidas en clave de fe, como una llamada a colaborar en ese proyecto.

Y aquí estamos, Señor, para hacer tu voluntad.

 

ESTATUTOS/ CONSTITUCIONES DE LA ASOCIACIÓN PÚBLICA DE FIELES CONGREGACIÓN DE HERMANOS MERCEDARIOS DE LA CARIDAD.

I. NATURALEZA, CARISMA Y ESPÍRITU

Naturaleza.

La Congregación de Hermanos Mercedarios de la Caridad es una Asociación pública cristiana de confesionalidad católica, en conformidad con lo prescrito en el Código de Derecho Canónico, con vistas a ser erigida en su día como Instituto Religioso.

2. Tiene su sede en la Diócesis de Cuenca
3. Se constituye en el seno de la Iglesia como una Asociación pública de fieles de vida fraterna en común cuyos miembros emiten votos simples temporales renovables, de carácter privado.

4. Los Hermanos Mercedarios de la Caridad queremos ser fieles al espíritu de la Congregación Femenina fundada por el Presbítero Juan N. Zegrí, al que consideramos también nuestro Fundador.

5.Nuestro Asociación se siente por ello vinculada carismáticamente con la Congregación de Hermanas Mercedarias de la Caridad, inspiradora de este proyecto de adaptación a la rama masculina, y quiere vivir de las fuentes de su espiritualidad y de su historia.

6. Es una asociación laical. Sólo aquellos Hermanos que se sientan llamados al sacerdocio, para la atención de sus hermanos y hermanas, previa aceptación de los responsables, serán ordenados presbíteros, si así lo considera el Ordinario, conforme a las prescripciones del derecho canónico para los Institutos no clericales.

2. Carisma fundacional y espíritu.

7. Nos asociamos a la obra de la redención de Cristo que la Iglesia perpetúa en el mundo, en el seguimiento del carisma fundacional del P. Zegrí, para participar en la misión de caridad liberadora.

8. Nuestro carisma es la liberación de las personas mediante un servicio de caridad que abraza y comprende toda necesidad (servicio omnímodo) para la plena liberación de la humanidad, preferentemente en la atención a los más necesitados.

9. No tendremos obras benéficas o sociales en propiedad. Podemos hacernos presentes en todas las obras de misericordia. Los hermanos ejercerán su misión de caridad en el ambiente en el que se sientan llamados, previo envío de la comunidad.

10. Colaboraremos, en la medida de lo posible, en la misión de nuestras Hermanas Mercedarias de la Caridad y con aquellas obras afines a nuestra vocación redentora.

11. Hemos de liberarnos y liberar con la fuerza de la Caridad de todas las esclavitudes y pobrezas que hoy nos atenaza; en palabras del P. Zegrí, nuestra misión no concluirá "mientras haya un solo dolor que curar, una sola desgracia que consolar, una sola esperanza que derramar en los corazones ulcerados".

12. Tenemos por Madre y Patrona a la Virgen, bajo la advocación de. la Merced, signo de la gratuidad del amor de Dios sobre nuestras vidas y modelo de cooperación en la obra redentora de Jesucristo.

13. Los Hermanos Mercedarios de la Caridad consideramos elemento integrante de nuestra espiritualidad el acercamiento fraterno a otras comunidades cristianas no católicas para favorecer el ecumenismo, según el espíritu del Concilio Vaticano II.

14. La oración es fuente de nuestra acción caritativa y, por consiguiente, elemento integrante de nuestro carisma. Por ello, consideramos la vida contemplativa como soporte y fundamento de toda nuestra misión.

15. Seguiremos la Liturgia de las Horas propia de la Orden de la Merced, expresando así nuestra vinculación con todos los miembros de la Familia Mercedaria.

16. Los Hermanos rezaremos comunitariamente Laudes y Vísperas con la mayor solemnidad posible y terminaremos la jornada con Completas o equivalente.

17. Procuraremos participar diariamente en la Eucaristía, centro de la vida cristiana, preferentemente con la comunidad.

18. El sacramento de la Penitencia, signo de reconciliación, debe ser también práctica preferentemente comunitaria.

19. Ejercitaremos la oración mental, al menos durante media hora diaria.

20. Fomentaremos la lectura espiritual, sobre todo de las Sagradas Escrituras.

21.Diariamente realizaremos un acto mariano, rosario o equivalente.

22. Mensualmente la comunidad dedicará conjuntamente un día al retiro espiritual.

23. La Liturgia de las Horas terminará siempre con la salve, regina coeli o algún canto mariano, según corresponda litúrgicamente.

24. Un día por semana los hermanos lo pasarán en convivencia, bien en retiro espiritual o compartiendo sus vidas.

25. Anualmente procurarán tener una semana de ejercicios espirituales comunitarios.

II. HERMANOS

Miembros

26. Pueden ingresar en la Congregación varones bautizados, mayores de 18 años, que no presenten ningún impedimento canónico. Para la emisión de votos deberán haber sido confirmados previamente.

27. Quienes soliciten su ingreso ante el Responsable General, han de hacer un discernimiento sobre su vocación específica con algún miembro de la Congregación, con el fin de descubrir la llamada de Cristo, que es la fuente y el origen de nuestra vida consagrada.

28. Los candidatos a la profesión en nuestra Congregación han de tener suficiente madurez y capacidad para la vida comunitaria y para disponer su voluntad en el seguimiento de Jesús, en absoluta donación mediante la profesión de los consejos evangélicos.

2. Formación

29. Queremos formar personas capaces de consagrar a Dios, consciente y libremente, toda su existencia en comunidad de oración, de amor y de servicio para transmitir y testimoniar con sus vidas el mensaje salvador de Cristo.

30. El Hermano ha de descubrir la necesidad de ser el primer agente de su propia formación.

31. Los objetivos de la formación no son sino la aceptación y vivencia de los dones recibidos en la vocación, por lo que sólo en un clima de oración adquieren su sentido:

+crecer en la unión y configuración con Cristo

+asumir y vivir el carisma congregacional

+madurar en la responsabilidad, en la iniciativa y en la caridad, conforme a la vocación específica.

32. Todos los miembros han de conseguir unos conocimientos y habilidades mínimos, según sus capacidades, que les posibilite una profesión y el ejercicio de su misión de caridad.

33. Conforme a lo prescrito canónicamente, los Hermanos tendrán como mínimo un año de noviciado. Previamente estarán al menos tres meses como postulantes para conocer de cerca, antes de iniciarla, la vida a la que se comprometen.

34. La formación ha de ser permanente por lo que, finalizado el noviciado, en el período llamado Juniorado, los Hermanos deberán continuar profundizando en su opción, aunque pueden insertarse en la acción pastoral, si así lo cree conveniente su comunidad y reúnen los requisitos precisos.

35. La formación ha de ser sensible y responder a los desafíos y problemas del mundo de hoy para actualizar conocimientos y líneas de acción en nuestro servicio de caridad.

36. Durante el tiempo de noviciado, el Maestro de Novicios y el propio interesado, elaborarán un plan de formación personalizado, en consonancia con su vocación específica y sus aptitudes. Este proyecto será presentado para su aprobación al Consejo Provincial, si ya estuviese constituido.

37. Este proceso de formación individualizado deberá ser evaluado antes de la consagración estable y modificado y adaptado a las nuevas circunstancias personales del Hermano.

3. Consagración religiosa

38. Nuestra vida se consagra totalmente a Dios como su Amor supremo, mediante la emisión de votos privados de los consejos evangélicos de castidad, pobreza y obediencia.

39. Radica íntimamente en la consagración bautismal y es un seguimiento cercano a Cristo bajo la acción del Espíritu Santo, para preanunciar el Reino.

40. Los Hermanos, fieles a la misión encomendada por el Padre Zegrí a la Congregación, mediante los tres votos de pobreza, castidad y obediencia, se liberan para el servicio total a la Humanidad en Dios, por Dios y para Dios.

41. Vida comunitaria, vida de oración y misión son los tres pilares de nuestra vida consagrada. Comunidad que no es sólo estar juntos, sino en comunión de pensamiento, de sentimientos, de voluntades y de acción.

42. Debemos sentirnos verdadera Familia, elegida libremente, unida por la Caridad e inserta en la única Iglesia de Cristo. Él nos une y fortalece con su Espíritu.

43. Los primeros votos serán temporales por tres años, renovables durante otros tres, como mínimo. A partir de éstos, previo consentimiento de la comunidad, se emitirán y renovarán por cinco años.

44. Finalizados los seis años de votos temporales, cuando se haga la primera renovación por cinco años, se adquiere el rango de consagración estable (canon 573). Aunque los votos no sean perpetuos, el Hermano debe tener una intención de permanencia para toda su vida, por más que pueda legítimamente no renovar a la finalización del plazo.

45. El voto de obediencia es, ante todo, disponibilidad. Aunque esta obediencia ha de ser dialogada, el hermano procurará someterse a todo envío que se haga desde su comunidad.

46. Los hermanos deben obediencia a su Superior, que representa a la comunidad, sacramento de la Iglesia, en la que se expresa la voluntad de Dios. El Hermano Superior recibe la autoridad por delegación y siempre ha de ejercerla como un servicio a la comunidad y a la Iglesia.

47. La obediencia comunitaria exige vivir atentos a la voz de Dios que habla en los Hermanos, para así poder atender las necesidades de todos.

48. La castidad es signo de amor universal y expresa esa misma disponibilidad total, como la pobreza y la obediencia.

49. La castidad es siempre un don de Dios y sólo en la oración y en la comunidad encuentra su fortaleza.

50. La pobreza debe ser ante todo comunión de bienes, tanto con los Hermanos como con cuantos los necesiten.

51. Más que ausencia de bienes, ha de ser una donación total de la propia vida al servicio de la humanidad.

52. Todos los emolumentos por el trabajo serán entregados a la comunidad, que los utilizará para la atención de las necesidades de los hermanos y colaboración en obras benéficas.

53. Los bienes anteriores a la primera profesión pueden ser conservados en propiedad, pero deberá ceder su administración, el uso y usufructo antes de la misma.

III. ESTRUCTURA Y GOBIERNO

Aspectos generales

54. De forma transitoria, mientras no se constituyan los órganos ordinarios de gobierno previstos en los presentes estatutos, la Responsabilidad General de la congregación de Hermanos Mercedarios de la Caridad la ostentará la persona designada por la Superiora General de la rama femenina, y confirmada por el Obispo de Cuenca.

55. La Congregación estará formada por Casas, con personalidad jurídica, compuestas por un número máximo de ocho hermanos.

56. Cada Casa será coordinada por un Hermano Superior y dos Consejeros Locales, elegidos por los hermanos con consagración estable por un periodo de tres años.

57. El Hermano Superior local representa a la Comunidad ante todas las entidades.

58. El Hermano Superior deberá consultar a su Consejo en asuntos importantes, y a la comunidad en los que por sus características, a juicio de los hermanos, se consideren relevantes.

59. Cuando una Casa sobrepase los ocho miembros con compromiso estable, la comunidad debe reflexionar sobre la conveniencia de dividirse, con el fin de mejorar su acción apostólica.

60. La decisión sobre la división en dos comunidades debe ser dialogada, y aprobada al menos por los dos tercios de sus miembros.

61. Mientras no haya Consejo Provincial, en caso de no haber acuerdo sobre el reparto de los Hermanos, tras haber orado y dialogado, será el Hermano Superior, junto con sus Consejeros, quienes decidan la constitución de la nueva.

c. CONSEJO LOCAL

62. Al Consejo local le corresponde la animación y coordinación de la comunidad local.

63. Estará formado por el Superior Local y dos Consejeros Locales.

64. El Superior Local tiene autoridad delegada en su Comunidad, que gobernará bajo la supervisión del Superior Provincial, cuando éste sea elegido.

65. Las elecciones de los Superior Locales se celebraran simultáneamente en todas las Casas cada tres años, en las fechas que determine el Consejo Provincial o General, si los hubiera..

66. Será elegido por los miembros de su comunidad con compromiso estable por un período de tres años. Puede ser reelegido cuantas veces lo deseen los Hermanos, aunque no es conveniente superar los seis años.

67. En diálogo con la comunidad, estudiará los asuntos concernientes a la misma, horario y actividades apostólicas internas y externas a las que estén dedicados. Después del diálogo y el discernimiento, el Superior Local tomará la decisión que crea más en conformidad con la voluntad de Dios para el bien de la Comunidad.

68. Los Consejeros Locales serán elegidos en el mismo acto que el Superior Local y por el mismo tiempo, pudiendo ser reelegidos en las mismas condiciones que aquél.

69. En caso de cese o fallecimiento del Superior Local, la comunidad elegirá un sustituto hasta la finalización del tiempo de la elección del anterior. En el supuesto de que fuera elegido uno de los Consejeros, se elegirá interinamente un sustituto hasta la finalización de los tiempos prefijados.

70. El Segundo Consejero ejercerá las funciones de Secretario Local.

71. El Secretario Local es responsable de los archivos de la Comunidad.

72. Cada Casa tendrá un Hermano ecónomo, elegido por la comunidad, que administrará todos los bienes bajo la supervisión del Superior Local.

IV. SALIDAS DE LA CONGREGACIÓN

73. Los miembros no profesos podrán abandonar la Congregación en cualquier momento, por propia voluntad o por decisión de los Consejos.

74. Durante los dos primeros trienios de votos temporales, al expirar sus plazos, pueden abandonar la Congregación sin dispensa alguna. Estando vigente los mismos, sólo serán dispensados por el Consejo General, si lo hubiera, o en su caso por la máxima autoridad de la Congregación.

75. En el caso de la consagración estable, aunque los votos sean temporales, no se podrá abandonar la Congregación sin dispensa antes de la finalización del quinquenio. Por causas graves, la Comunidad en la que se encuentre el Hermano, escuchado éste, dirigirá la petición de exclaustración al Responsable General, que la concederá o no, o al Superior Provincial, si lo hubiere. quien, tras estudiar el caso convenientemente, decidirá si solicita o no la autorización ante el Superior General.

76. El Superior General, junto a su Consejo, estudiada la propuesta del Superior Provincial, decidirá la exclaustración o no del solicitante antes del plazo de su compromiso estable. En caso de serle concedida, el Hermano exclaustrado quedará libre de sus votos.

77. En los casos graves recogidos en el Código de Derecho Canónico, el Consejo General podría expulsar de la Congregación a un Hermano antes de la finalización de su quinquenio de estabilidad a propuesta unánime de la Comunidad en la que resida , tras el consentimiento del Superior Provincial, quien deberá estudiar convenientemente el caso junto con su Consejo.

78. En los casos de consagración estable, para no admitir a un hermano a su renovación quinquenal, deberán mediar causas que unánimemente considere su Comunidad que hacen desaconsejable su permanencia en la vida religiosa. El Superior Provincial junto con su Consejo, estudiarán el caso y tramitarán ante el Responsable General la propuesta de no renovación.

79. Por causas justas, el Superior General con su Consejo pueden conceder a un Hermano la ausencia de una casa religiosa por el tiempo establecido en el Derecho Canónico.

80 . Los Hermanos exclaustrados carecen de voz activa y pasiva mientras permanezcan en dicha situación.

81. En el caso de que algún Hermano abandonara la Congregación, sean cuales fueren las causas, recuperará la administración, el uso y el usufructo de los bienes que tuviera a su ingreso y que administrara la Congregación, pero no el usufructo del tiempo transcurrido desde su cesión.

APÉNDICE

V. FUTUROS ÓRGANOS DE GOBIERNO

82. Si llegara a haber suficientes comunidades, las Casas se organizarán en Provincias, según necesidades, y organizadas por proximidad geográfica y cultural, en la medida de lo posible.

83. Si se estableciesen Provincias, serán coordinadas por un Hermano Superior Provincial y dos Consejeros Provinciales, que constituyen el Gobierno Provincial.

84. El Hermano Superior Provincial y sus Consejeros serán elegidos por un período de seis años por los Superiores Locales de su Provincia en un Capítulo que se celebrará para este fin y para plantear y valorar la vida de las respectivas comunidades.

85. El Hermano Provincial es Superior Mayor, con potestad ordinaria y propia.

86. Si una Provincia llegara a superar las nueve Casas debe dividirse para una mejor organización y servicio de la Congregación. Serán los capitulares reunidos para la elección del Consejo Provincial quienes determinen cómo realizarla. Una vez decidida dicha división, los Superior Locales de cada una de las Provincias elegirían por separado sus Superiores y Consejeros.

87. Mientras no se constituyan Provincias, el Superior local representará a la Congregación.

88. Cuando se constituyan dos o más Provincias, seis meses después de la celebración de los Capítulos Provinciales, se convocará un Capítulo General con representación de todos los Superiores Locales y los Superiores y Consejeros Provinciales.

89. En dicho Capítulo General se elegirá un Hermano Superior General y dos Consejeros Generales, a los que compete la representación y responsabilidad última de la Congregación.

90. En el mismo Capítulo se estudiará la marcha de la Congregación y se legislará todo lo relativo a la dinámica del Instituto. Las decisiones del Capítulo General han de ser acatadas por todas las Provincias y todos sus miembros.

91. A partir de ese momento, será competencia del Superior General, con el voto deliberativo de su Consejo, la fundación y supresión de Casas, así como la creación, modificación o supresión de Provincias.

Órganos de Gobierno Colegiados

92. Habrá órganos colegiados ordinarios y extraordinarios, que se regirán por sus respectivos reglamentos que serán elaborados posteriormente.

93. Son órganos colegiados de rango superior en sus respectivos ámbitos el Capítulo General y los Capítulos Provinciales.

94. Son órganos colegiados ordinarios el Consejo General, los Consejos Provinciales y los Consejos locales.

A. ORGANOS COLEGIADOS EXTRAORDINARIOS

 

a. CAPITULO GENERAL

95. Las decisiones del Capítulo General son supremas y sólo podrán ser modificadas por otro Capítulo General o por la Santa Sede, y obligan a todos los miembros de la Congregación.

96. Se reunirá de forma ordinaria cada seis años y será convocado por el Superior General, de acuerdo con su Consejo.

97. En la primera sesión se elegirá el nuevo Superior General y al primero y segundo Consejero, en este orden, permaneciendo los anteriores como miembros de derecho del Capítulo. El nuevo Superior General y su Consejo presidirán y moderarán las sesiones.

98. En las sucesivas sesiones, a propuesta del Consejo General, tras las sugerencias de los Superiores Provinciales y sus Consejos, que presentarán las propuestas de sus respectivos Capítulos Provinciales, se estudiarán los puntos que se consideren de interés.

99. Serán capitulares todos los Superiores de las Casas, los Superiores Provinciales y los Consejeros de estos últimos.

b. CAPITULO PROVINCIAL

100. Se reunirá de forma ordinaria cada seis años, seis meses antes de los Capítulos Generales, para preparar las propuestas y valorar la gestión del sexenio anterior.

101. En la primera sesión se elegirá al Superior Provincial. El nuevo Provincial y su Consejo presidirán y moderarán las restantes sesiones del Capítulo.

102.Son miembros del Capitulo Provincial el Superior Provincial saliente y su Consejo, y todos los Superiores Locales.

103. En las sucesivas sesiones se valorará la marcha del sexenio anterior y se presentarán propuestas para llevar al Capítulo General.

104. En futuros reglamentos se concretaran las formas de realización de los respectivos Capítulos.

B. ORGANOS COLEGIADOS ORDINARIOS

105. Los órganos colegiados de gobierno son el Consejo General, el Consejo Provincial y el Consejo Local.

CONSEJO GENERAL

106. Es el signo de comunión en fraternidad de toda la Congregación y le corresponde la coordinación general de la misma. Tiene la última palabra en todas sus decisiones y es su representante ante la Santa Sede.

107. Estará compuesto del Superior General y dos Consejeros Generales.

108. El Superior General tiene autoridad delegada sobre toda la Congregación y sobre cada uno de sus miembros. Compartirá la responsabilidad de gobierno con su Consejo.

109. Será elegido por el Capítulo General por un período de seis años. Puede ser reelegido cuantas veces lo deseen los capitulares, aunque no es conveniente superar los doce años.

110. Representa a la Congregación ante todos los organismos oficiales.

111. Corresponde al Superior General con el voto deliberativo de su Consejo:

+nombrar a los Maestros de Novicios, previa consulta a los Superiores Provinciales interesados;

+destituir o sustituir, llegado el caso, a los anteriores, previa consulta a los Superiores Provinciales;

+aceptar la renuncia de un Consejero General, previo examen de los motivos aducidos;

+destituir, cuando medien motivos gravísimos que lo aconsejen, a un Consejero General, previa consulta a la Santa Sede;

+destituir por las mismas razones, previa consulta a su Consejo, a un Superior Provincial o Consejero Provincial;

+designar, previa consulta a los Superiores Provinciales, a un Consejero General en sustitución de otro que haya fallecido, renunciado o sido depuesto, hasta el próximo Capítulo General;

+readmitir de nuevo a un Hermano que haya dejado la Congregación;

+erigir, trasladar y suprimir la casa Noviciado así como establecer modalidades particulares respecto a sus condiciones de vida;

+tomar decisiones ante asuntos graves, no previstos en estos estatutos;

+establecer las fechas para las elecciones simultáneas de renovación de los Consejos Locales.

112. Los Consejeros Generales serán elegidos en el mismo Capítulo que el Superior General y por el mismo tiempo, pudiendo ser reelegidos en las mismas condiciones que el Superior General.

113. En caso de cese o fallecimiento del Superior General, se convocará un Capítulo General Extraordinario para cubrir la vacante por el tiempo restante. Mientras se reúnen los capitulares, el Primer Consejero ostentará la representación de la Congregación.

114. En caso de fallecimiento o cese de un Consejero, el Superior General, junto con los Superiores Provinciales, decidirán un sustituto por el tiempo que quede hasta el próximo Capítulo General.

115. El Segundo Consejero ejercerá las funciones de Secretario General.

116. El Secretario General es responsable de los archivos de la Curia General y a él le corresponden las certificaciones, con el visto bueno del Superior General.

117. El Consejo General habitará en la misma casa, formando comunidad integrada con otros miembros que ejerzan sus funciones normales.

118. Todas las decisiones se tomarán por mayoría

 

b. CONSEJO PROVINCIAL

119. Le corresponde la animación y coordinación de una Provincia Religiosa.

120. Estará formado por el Superior Provincial y dos Consejeros Provinciales.

121. El Superior Provincial tiene autoridad delegada en su Provincia, que gobierna bajo la supervisión del Superior General.

122. Será elegido por el Capítulo Provincial por un período de seis años. Puede ser reelegido cuantas veces lo deseen los capitulares, aunque no es conveniente superar los doce años.

123. Representa a la Provincia ante todos los organismos oficiales.

124. El Superior Provincial gobierna su Provincia con ayuda de su Consejo, bajo la dirección del Superior General. Ejerce su autoridad sobre las personas, las casas y las obras de la Provincia, según Derecho universal y propio.

125. Tiene como misión fundamental la animación espiritual de su Provincia, avivando en las comunidades la fe, el servicio de caridad y la vivencia del carisma en la acción apostólica Igualmente es misión suya:

+procurarles a los Hermanos, según sus capacidades, una sólida formación sobre la vida religiosa y sobre el espíritu del Instituto;

+visitar periódicamente las Casas de su Provincia para atender y orientar las necesidades de los Hermanos;

+cambiar a los Hermanos a las comunidades en donde fueran precisos para la realización de su misión apostólica;

+convocar y presidir las reuniones del Consejo Provincial, que se celebrarán con carácter ordinario al menos una vez al mes;

Deberá solicitar el voto consultivo en los casos en que se requiera parecer del mismo y no se indique expresamente el voto deliberativo.

126. Los Consejeros Provinciales serán elegidos en el mismo Capítulo que el Superior Provincial y por el mismo tiempo, pudiendo ser reelegidos en las mismas condiciones que aquel.

127. En caso de cese o fallecimiento del Superior Provincial, el Primer Consejero ocupará su cargo interinamente hasta la finalización del tiempo de su elección. El Superior General nombrará mientras tanto a un Segundo Consejero Provincial hasta la celebración del próximo Capítulo Provincial.

128. En caso de fallecimiento o cese de un Consejero Provincial, el Superior Provincial, junto con los Superior Locales, decidirán un sustituto por el tiempo que quede hasta el próximo Capítulo Provincial.

129. El Segundo Consejero ejercerá las funciones de Secretario Provincial.

130. El Secretario Provincial es responsable de los archivos de la Curia Provincial y a él le corresponde extender las certificaciones, con el visto bueno del Superior Provincial.

131. El Consejo Provincial habitará en la misma Casa, formando comunidad integrada con otros miembros que ejerzan sus funciones normales.

132. Todas las decisiones se tomarán por mayoría.

2. Órganos de Gobierno unipersonales

133. Son el Superior General, el Superior Provincial y el Superior Local. La modalidad de elección y funciones están recogidas en los artículos referentes a los Consejos.

VI. ADMINISTRACIÓN

Ecónomos

134. La Congregación de Hermanos Mercedarios de la Caridad es sujeto capaz de adquirir, retener, administrar y enajenar bienes temporales conforme a la normativa canónica.

135. Los fondos provienen de las aportaciones de los ingresos de todos los Hermanos, que tienen obligación de entregarlos a la Comunidad, de actividades promovidas por la Congregación, donaciones y subvenciones.

136. La Congregación no puede tener fines lucrativos de ningún orden y practicará la comunicación de bienes, contribuyendo a las necesidades de la Iglesia y de los más necesitados.

137. Cada Comunidad Local, Consejo Provincial y Consejo General tendrá un ecónomo que administrará los bienes comunitarios bajo la supervisión de los respectivos Consejos.

138. El Ecónomo local será elegido directamente por la Comunidad, y el Provincial y General por los respectivos Capítulos.

 

 


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