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ESTO ES BÁSICAMENTE LO QUE QUEREMOS HACER

 

 1.      Nos asociamos a la obra de la redención de Cristo que la Iglesia perpetúa en el mundo, en el seguimiento del carisma fundacional del P. Zegrí para participar en la misión de caridad liberadora.

 

Entendemos que el P. Zegrí fundó ante todo una institución de caridad, que insertó en el viejo tronco de la Merced. En muchos textos e, incluso, en el decreto de declaración como venerable, la Congregación aparece con el título de Hermanas de la Caridad de Ntra. Sra. de las Mercedes. El carisma fundacional, el servicio omnímodo de caridad, se asocia al carisma liberador de la Merced.

 

2.      Nuestro carisma es la liberación de las personas mediante un servicio de caridad que abraza y comprende toda necesidad (servicio omnímodo) para la plena liberación de la humanidad, preferentemente en la atención a los más necesitados.

 

Más que mercedarios de la caridad, debemos ser mercedarios por la caridad. La caridad ha de ser nuestro nombre y la merced nuestro apellido. La caridad es el instrumento y el fin mismo de la liberación, porque sólo el amor nos hace libres. El amor, que en lectura de fe es caridad, siguiendo a Cristo redentor, es universal, pero preferente con los más necesitados, es decir, con los más pobres. La opción por los pobres es una opción evangélica destacada en el carisma mercedario.

Esta apertura universal del corazón a todo tipo de necesidad, que permite que en una misma comunidad sus miembros se dediquen a misiones distintas, pone ante nosotros una disponibilidad y un inmenso campo de misión. Pero tenemos que discernir bien para descubrir la realidad de esas necesidades y no dejarnos llevar por la moda, que también se da en el campo social e, incluso, espiritual.

 

3.     No tendremos obras benéficas o sociales en propiedad. Podemos hacernos presentes en todas las obras de misericordia. Los hermanos ejercerán su misión de caridad en el ambiente en el que se sientan llamados, previo envío de la comunidad.

 

Esta es otra de las novedades de la “refundación”. Queremos ser asalariados y no empresarios. Estamos más cerca de los pobres si, como ellos, dependemos de nuestro trabajo para sobrevivir. Esto no quiere decir que toda nuestra actividad sea asalariada. Podemos y debemos hacer, en la medida de lo posible, que sean gratuitas, como expresa nuestro apellido de mercedarios: ejercer la caridad desde la gratuidad.

La comunidad, representada en sus Superiores, mediante el diálogo y discernimiento en función de las capacidades y vocación específica, preparará y enviará al Hermano a la misión. Y no será él, de forma individual, sino la comunidad de Hermanos, la que se hace presente a través de él para ser testigo de Jesús Resucitado.

 

4.      Colaboraremos, en la medida de lo posible, en la misión de nuestras Hermanas Mercedarias de la Caridad y con aquellas obras afines a nuestra vocación redentora.

 

Al no tener obras benéficas en propiedad, los mercedarios de la caridad nos insertaremos en obras que pertenezcan a otras congregaciones o en instituciones públicas. Consideramos que nuestra presencia en estas últimas puede ser hoy un testimonio más directo. Lógicamente, por nuestra misma vocación, cuando sea necesario, colaboraremos en las Obras de nuestras Hermanas.

 

5.      Hemos de liberarnos y liberar con la fuerza de la Caridad de todas las esclavitudes y pobrezas que hoy nos atenazan; en palabras del P. Zegrí, nuestra misión no concluirá "mientras haya un solo dolor que curar, una sola desgracia que consolar, una sola esperanza que derramar en los corazones ulcerados".

 

Por una parte, este artículo es una invitación a la renovación del carisma ya que, a pesar de los avances en el campo social, hay mucho dolor consecuencia de la injusticia. Por otra parte reafirma nuestro compromiso y justifica nuestra vocación y la necesidad de implicarnos auténticamente en la defensa de los derechos humanos y en la lucha contra todo tipo de marginación.

Nuestra presencia es siempre testimonial. La caridad es fuerza divina en nosotros y las lágrimas las seca Cristo. No podemos nunca perder de vista que la acción es siempre presencia de Dios. Por ello insistimos que desde la oración, y sólo desde la oración, aquella será fecunda. 

 


Mercedarios de la Caridad  |  responsable@mercedariosdelacaridad.org